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viernes, 01 de agosto de 2008
TRIDUO A NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
Curso de bordado
Humilladero de la Cruz del Campo Julio de 1460 , hace 548 años

Este año se construyó el Humilladero y la Cruz del Campo por nuestra cofradía, cuando ésta se hayaba en el Hospital de los Ángeles, la cual cedió luego el patronato en 1532 a Fray Sebastián de Obregón, abad del monasterio de San Benito. A cambio de la cesión, el convento debía pagar un tributo anual al Hospital y cofradía de los Ángeles, el cual consta se efectuó hasta 1805, haciéndolo al Hospital del Amor de Dios al que se había fusionado aquel en la reducción de hospitales que tuvo lugar en Sevilla en 1587.

El humilladero fué reconstruido primero por el asistente de la ciudad, don Diego de Merlo, en 1482, y luego, en 1521, por el primer Marqués de Tarifa, don Fadrique Henríquez de Ribera, que tras su viaje a Tierra Santa, lo acercó un poco a la ciudad para que la distancia a su palacio, la Casa de Pilatos, fuese la misma que la tradición señala entre el Pretorio y el Calvario: 1.321 pasos, equivalentes a 997,13 metros. siendo la cruz actual del templete realizada por Juan Bautista Vázquez «el Viejo» en 1571

De nuestros cofrades inmemoriales, podemos rescatar que nuestro Alcalde Domíngo Pérez, entre 1670 y 1680, participó muy activamente.

Siendo primer viernes de cuaresma, de 1957, se restableció el Vía Crucis a la Cruz del Campo, que había estado sin celebrarse desde 1873, con motivo del IV centenario de la participación de las cofradías. En aquella ocasión las estaciones las fijaron catorce cruces de guía acompañadas de dos faroles. Abriendo la comitiva la Cruz de las Toallas de nuestra hermandad, que consistente en dos sencillas tablas cruzadas pintadas en negro con un sudario de tela blanca, es la que representaba la primera estación del Vía Crucis a la Cruz del Campo, en la plaza de la Casa de Pilatos, hasta que el Duque de Alcalá hizo construir para ello, en 1630, el retablo y cruz de mármol junto a la puerta principal de su palacio. En torno a ella se rezaban las oraciones de la primera estación y comenzaban a disciplinarse los flagelantes. Dicha Cruz figura en los inventarios de la cofradía desde los primeros que se conservan, del siglo XVII.